Reflexión:
Nuestro amor a María, debe ser la única y mejor señal de que la amamos.
El recuerdo de su figura amiga y cercana a nuestras vidas, debe ir más allá de nuestras dificultades y momentos duros, amargos; sólo nos acordamos de ella para pedir algo, cuando las cosas «no carburan» bien.
Cuando éramos más jóvenes, sin problemas, hacíamos bonitas promesas a María, nos entregábamos a ella confiadamente y todo era válido para nosotros.
La dura experiencia de la vida ha ido alejando de nosotros esta imagen de María; los problemas y preocupaciones han enturbiado este dulce recuerdo que es María.
Por eso hoy queremos renovar nuestro amor, queremos retornar a su amor. Nunca existió alejamiento pues dentro de nosotros queda el amor que siempre está en el corazón dispuesto a manifestarse.
Oración
María:
Hoy te recordamos con amor
mientras vienen a nosotros
los días pasados junto a tí.
Te decimos que seguimos queriéndote,
a pesar de todo;
Te decimos que nuestro corazón
sigue fuerte en su ritmo de amar;
Te decimos que aunque a veces nos olvidémos de tí,
queda en nosotros el rescoldo de tu amor.
Por eso hoy queremos amarte con intensidad,
por los días más flojos de nuestro amor.
Tu recuerdo produce amor en nosotros.
Madre, que siempre recordemos lo que nos amas.