Reflexión:
Desde siempre la figura de la madre ha sido compendio de amor y confianza para los hijos.
Desde pequeños hemos encontrado en «madre» el refugio seguro en nuestros momentos duros y difíciles.
En María el hijo encuentra el hogar seguro; por eso acudimos a ella sin miedo de ningún tipo, buscamos en su regazo la sonrisa que necesitamos para dar a nuestra vida alegría, la protección precisa para caminar con seguridad.
En los momentos difíciles, cuando a nuestro lado todo lo vemos nublado, se hace más palpable, más real la figura de nuestra madre María.
Ella nos pide nuestro amor de hijos, espera respuesta confiada a su amor maternal.
Y nuestro amor de hijos debe ser pleno, generoso, sin reservas, desterrando falsos recelos y miedos: es nuestra madre.
Demostraremos que somos buenos hijos si damos nuestro amor a tan buena madre.
Oración
María:
Hoy te queremos invocar
con el nombre más bonito
que jamás se inventó: MADRE.
Te sentimos cerca de nosotros
dándonos cada día tu beso de amor;
Te queremos cerca
en los momentos difíciles;
Te amamos
al saber que tú nos quieres tanto;
Que no nos falte tu comprensión,
tu ayuda, tu aliento maternal
que estimule nuestro caminar.
Madre, te damos lo mejor que tenemos:
nuestro amor.
Madre, que seamos buenos hijos.