Reflexión
María es consciente de que todo lo que tiene, todo lo que es, es un regalo de Dios.
María experimenta personalmente el sentirse amada por Dios, el contemplarse día a día, minuto a minuto, mimada de manera exquisita por Dios.
Pero no se lo calla y lo grita a los cuatro vientos: ¡Eh, mirad lo que Dios ha hecho conmigo; fijaos lo bueno que es!
Y desde lo más profundo de su corazón brota una canción de agradecimiento contagioso y cargado de optimismo y alegría.
Muchas veces nos quejamos y ponemos caras tristes cuando las cosas no salen a nuestro gusto. Pero tampoco nos paramos a dar las gracias cuando las cosas marchan bien.
Aprendamos el ejemplo de María: se siente amada por Dios y se lo agradece y lo publica a los demás.
Oración:
María:
Enséñanos a reconocer en nosotros
las maravillas de Dios.
Danos sencillez de corazón
para agradecer al Señor
todo lo bueno que cada día nos regala.
Que no nos orgullezca lo que somos capaces de realizar
sino lo mucho que Dios nos ama,
comprendiendo que todo lo que hacemos
Él lo hace posible.
Él sostiene nuestra vida con su aliento amoroso.
Que cada momento de nuestra vida
sea un canto continuo a gratitud.
Que saltemos de alegría,
reconociendo el amor de Dios en nuestras vidas.
Que respondamos al amor que Dios nos tiene con nuestro amor.
Madre, que seamos siempre agradecidos.