Reflexión
Una de las realidades más tristes que asoman a la humanidad es el sufrimiento, el dolor, la muerte.
Nuestro mundo rebosa de dolor: guerras, muertos…; por todas partes aparece su señal, al doblar de cualquier esquina nos topamos con él.
Y vamos buscando respuestas que nos ayuden a dar sentido a este dolor y a este sufrimiento.
El sufrimiento sabemos que curte, que hace fuertes, pero todos intentamos huir de él.
María sabe de penas y de angustias profundas. Sufrió en sus carnes los dolores del mundo que sufre.
Y ella también nos ayuda a dar sentido a nuestro sufrir: se supo mantener firme ante el dolor; ella estaba junto a la cruz de Jesús y estaba de pie.
María es la dolorosa, la que supo sufrir.
Oración:
María:
Ho te pedimos por todos los que sufren.
Por los enfermos:
dales consuelo y esperanza.
Por los oprimidos:
dales fuerza y valor.
Por los marginados:
dales ansia y deseo de superación.
Por los pobres:
que vean atendidas sus principales necesidades.
Por los que no tienen paz:
que encuentren el sosiego necesario para vivir dignamente.
Tú que sabes del sufrimiento
ayúdanos a superar nuestro dolor.
Madre dolorosa confórtanos en nuestro dolor.