Intervenciones anteriores

El carácter ornamental de la capa ha provocado que, a lo largo de la historia, haya estado sujeta a sufrir cambios tanto dimensionales como morfológicos con el fin de adaptarla a las necesidades o gustos del momento.

Concretamente se tiene constancia de  tres intervenciones las cuales, se entiende que se realizaron, por un lado, debido al  deterioro que presentaban los materiales constitutivos y, por otro, por la necesidad que  existía de adaptar la capa a las dimensiones de las nuevas andas procesionales.

La primera intervención de la que se tiene constancia se efectuó en el año 1950, previo de la Coronación canónica, ejecutándose en el taller del Convento de Santa Isabel de Sevilla.

Los trabajos consistieron, principalmente, en el pasado de los bordados a un nuevo soporte de tisú y en la ampliación dimensional de la capa.

En este caso, y por fortuna, se respetó el diseño ornamental concebido en 1891 por lo que solventaron la ampliación dimensional añadiendo una serie de nuevas piezas bordadas a lo largo del perímetro exterior de la capa. Así, la capa adquirió una mayor anchura, perdiendo el acentuado pico que poseía originalmente.

En esta intervención también se sustituyeron los flecos que embellecían el perímetro exterior de la capa por un encaje hecho a bolillos en hilos metálicos dorados. No obstante, si se conservó la cenefa con los caracolillos escamados en lentejuelas que se disponían junto a los citados flecos.

Según consta en los archivos de la Hermandad, en 1957 la capa es sometida a una segunda intervención por parte del taller de las M.M Carmelitas de Jerez. Pese a conocer éste dato, no se detallan los motivos, por lo que se entiende que fueron trabajos de poca relevancia.

La última intervención a la que se sometió la pieza fue en 1987, corriendo a cargo de D. Manuel Fraga Gómez. 

En esta ocasión la ornamentación bordada se volvió a traspasar a un nuevo soporte textil siendo en este caso un tejido imitación a tisú de oro.

Se desconoce si hubo variaciones dimensionales, sin embargo, es preciso recalcar que tras esta intervención la prenda se vio grandemente alterada, sobre todo en lo que al diseño ornamental se refiere pues, por motivos que se desconocen, muchos de los bordados quedaron dispuestos en espacios que originalmente no les correspondía. 

Esto provocó la descontextualización de muchos de los elementos, impidiéndose la correcta lectura del diseño ornamental tal y como fue concebido.

Asimismo, numerosas de las piezas bordadas no se repusieron sobre el nuevo soporte textil, provocando la aparición de grandes lagunas en el tejido que tuvieron que solventarse mediante la colocación de multitud de ramilletes y caracolillos, elementos carentes de relación con el diseño primitivo.

 

 

Volver al índice «La capa de la Virgen del Carmen»

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies