Estado de conservación

La capa de la Virgen del Carmen presentaba un estado de conservación muy deficiente.

Ésto se debía, por un lado, a factores de alteración intrínsecos relacionados directamente con la naturaleza de los materiales constitutivos así como a las técnicas de ejecución empleadas. Por otro lado, los factores extrínsecos ligados al uso, funcionalidad y manipulaciones a las que está sometida la prenda.

Relacionado con los primeros eran el oscurecimiento generalizado de los hilos metálicos, debido a la elevada presencia de plata en sus composiciones, así como los desgarros y roturas de muchas de las piezas, concretamente aquellas cuyos soportes estaban realizados a base de cartones rígidos.

Los acusados pliegues y dobleces a los que hay que someter a la capa para adaptarla tanto a la Virgen como a las andas procesionales provocaron también la deformación y desgarro de multitud de hilos y demás elementos.

Asimismo y pese a que esto no ponía en peligro la integridad del conjunto, cabe citar la descontextualización que sufrió la ornamentación bordada tras la intervención de 1987. En este caso, el hecho de que las distintas piezas no volvieran a ocupar aquellos espacios para los que fueron concebidas hacía prácticamente imposible una correcta lectura del diseño ornamental.

 

 

 

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