Novena a la Virgen del Carmen

Salutacion

Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor.

Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo.

Invocaciones

ROSA DEL CARMELO, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos.

ESTRELLA DEL MAR, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria.

REINA DEL CIELO, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas.

Así sea.

(Esta Salutacion precederá al ejercicio de cada uno de los días de la Novena)

Primer día: Día de la Gracia

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

“El ángel Grabiel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una Virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; las Virgen se llamaba María. El ángel entrando a su presencia dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.”

*María es la llena de gracia desde el principio: desde su concepción inmaculada. Dios otorga a su Madre el don gratuito de la santidad esencial con miras a su cooperación a la obra redentora. Pero la Virgen, a su vez, se afana por conseguir la santidad personal con su correspondencia. María vive una santidad rebosante y creciente. Compañera generosa del Cristo Redentor, se convierte en la Madre de la Divina Gracia. Asunta ya a los cielos, continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna.

*Nosotros nacimos en pecado. Pero por la regeneración del agua y del Espíritu Santo, hemos muerto al pecado, naciendo a la vida de la gracia.

Desde el bautismo nuestro quehacer cristiano estriba en desarrollar ese germen sobrenatural, para vivir en plenitud nuestra filiación divina, la inhabitación trinitaria y nuestra configuración con Cristo.

*Pío XII nos recuerda que la devoción del Escapulario “produce abundantes frutos de santificación”. Hemos de llevar, pues, la librea mariana como un signo de nuestra llamada a la santidad.

Plegaria Universal

Pidamos, hermanos, a Dios, fuente de toda santidad, que escuche nuestras súplicas por intercesión de santa María, Madre de la Divina Gracia, y digámosle confiadamente:

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que la Iglesia, a la Cristo amó como a su esposa, entregándose a sí mismo por ella para santificarle, cumpla con el designio de su Divino Fundador.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor

Para que todos los cristianos respondan generosamente a su vocación a la santidad en la Iglesia,

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que los pastores de la grey de Cristo, desempeñen santamente su ministerio, a imagen del Sumo y Eterno Sacerdote,

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que los consagrados a Dios, con los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, siguiendo mas de cerca de Cristo, alcancen la caridad perfecta,

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

para que los esposos cristianos se mantengan mutuamente en la gracia a lo largo de la vida, mediante la fidelidad en el amor.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Segundo día: Día de la Fe

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel, oyó el saludo de María saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!… ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”

*Isabel llama a su prima dicho por la fe. María es la mujer de fe en la hora de la Encarnación, cuando con su “Sí” incondicional se convierte en Madre de Dios.

María corona su fe en la prueba suprema del Calvario. Allí cree contra toda evidencia. María es modelo de una fe viva, oscura, contrastante, consecuente y apostólica.

*Nuestra vida cristiana es una vida cristiana de fe con exigencias de permanente crecimiento. Nos hemos de esforzar, pues, día a día en alcanzar la talla del creyente perfecto, sobre todo con las obras del amor. Cristo espera, además, que seamos testigos de esa nuestra fe ante el mundo ateo y descreído de hoy.

*Por el Escapulario estamos unidos con el Carmelo, una familia espiritual que camina por la fe desnuda hacia la unión divina, de la mano de Maria y de San Juan de la Cruz.

Plegaria Universal

Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, de quien hemos recibido la fe mediante la Iglesia y digámosle con profunda humildad

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que el pueblo de Dios conserve firme el sentido de la fe, que el Espíritu de la verdad suscita y mantiene en él.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que el mundo actual peregrino en la noche cerrada, encuentre al Dios que ha perdido.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que los cristianos “fugitivos” y “marginados” recuperen el don de la fe que recibieron en el bautismo,

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Parta que todos nosotros demos testimonio de nuestra fe, sin avergonzarnos de Cristo ni del Evangelio,

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que cuantos amamos a María, la imitemos en la fe, pronunciando ante Dios el “Sí” incondicional de nuestra obediencia,

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que nuestros difuntos descorridos los velos de la fe, puedan contemplar a Dios cara a cara en la eternidad,

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Tercer día: Día del amor fraterno

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

“Había una boda en Cana de Galilea y la Madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó vino y la Madre de Jesús le dijo: No les queda vino. Jesús contestó: Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora, Su Madre dijo a los sirvientes: Haced lo que El os diga… En Galilea Jesús comenzó sus signos”.

*María aparece en esta escena evangélica ayudando a unos recién casados que durante el banquete nupcial están al borde del ridículo por la falta de vino.

María acude discretamente a Jesús pidiéndole remedio, aun a costa de un milagro. Y consigue de Cristo el “signo”, después de una aparente negativa. El gesto de María nos habla de un corazón rebosante de amor fraterno. Ha sido la caridad, hecha delicadeza, la que ha puesto en labios de la Madre la súplica que desata la omnipotencia del Hijo.

*Parece impertinente recordar que el amor fraterno es el mandamiento nuevo de Cristo. Pero hay que repetirlo con oportunidad o sin ella, pues a menudo olvidamos en la practica lo que hemos de saber en teoría. Cristo había dado pruebas incontrastables de amor a los hombres con su encarnación, con su vida, con su mensaje, con su pasión y muerte y tenía derecho a exigirnos a los hombres el amor de los unos para con los otros. Así nos lo mandó reiteradamente en su testamento.

Los cristianos hemos de ir superando nuestro egoísmo, para llegar a la sublime meta de la caridad fraterna; un amor que ha de estar entretejido, como el de María, de comprensión, delicadeza y servicio.

*Se ha llamado al Escapulario “signo de hermandad”. Vivamos, pues, lo que el vestido de María simboliza. Que cuantos llevamos la librea de carmelita tengamos una sola alma y un solo corazón.

Plegaria Universal

Elevemos nuestra oración al Dios Amor en manos de María, la Madre del amor Hermoso, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres, nuestros hermanos, diciendo con fe:

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que la Iglesia, se alce en el mundo de hoy como signo radiante de amor de Dios y a los hombres con su predicación y con sus obras,

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que todos los gobernantes de las naciones trabajen sin descanso por la implantación de una paz estable entre los pueblos.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que todos los cristianos, unidos siempre en la caridad, busquen la verdad por el camino del diálogo,

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que cuantos se han consagrado al apostolado de la caridad en la vida religiosa no desmayen en su entrega a los demás,

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que todos los hijos de María aprendamos de nuestra Madre, a pensar en las necesidades del hermano, como hizo en las bodas de Cana de Galilea,

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

Para que nuestros difuntos, entren a formar parte en la gran familia de los bienaventurados.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Cuarto día: Día de la Palabra de Dios

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

“Y vinieron a ver a Jesús, su Madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar has Él. Entonces le avisaron: Tu Madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Él les contestó: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en por obra”.

*En este pasaje evangélico la respuesta de Cristo nos resulta misteriosa y hasta desconcertante. Parece como si en ella pospusiese a su Madre y diese preferencia a los oyentes y cumplidores de la Palabra de Dios.

Pero la verdad es que nadie como María ha escuchado y puesto en obra la Palabra de Dios. Por ello es la Madre de Dios en sentido total. En la anunciación, María acoge la Palabra de Dios transmitida por el Ángel, con fe y obediencia. Y será entonces cuando el Verbo se haga carne en sus entrañas virginales.

*La Iglesia nos abre los tesoros de la Biblia, sobre todo en la celebración de la Palabra, que precede a la Eucaristía. La misma Iglesia nos recomienda la asidua lectura personal de la Palabra de Dios, para alcanzar el sublime conocimiento de Cristo. Hemos de hacer por consiguiente, de la Palabra Divina alimento frecuente de nuestra fe cristiana.

*Los que vestimos el Escapulario debemos imitar a nuestra Madre María “guardando la palabra de Dios y meditándola en nuestro corazón”. Esa actitud, por lo demás, caracteriza al auténtico carmelita.

Plegaria Universal

Oremos, hermanos, a Dios que antiguamente habló por los profetas y ahora, en la etapa final, nos ha hablado por el Hijo y digámosle llenos de confianza:

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que la Iglesia, iluminada por el Espíritu Santo, se esfuerce en comprender cada día mejor la Escritura, a fin de transmitir a sus hijos el mensaje salvador con eficacia,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que los sacerdotes y cuantos se dediquen al ministerio de la Palabra sepan comunicar a los fieles los tesoros de la divina Revelación,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que el culto a la Palabra de Dios cree entre los cristianos un clima ecuménico que lleve a la unidad de la Iglesia,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que la Palabra de Dios sea para nosotros apoyo de la fe, alimento del alma y fuente límpida y perenne de vida espiritual,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que los que tenemos a María como Madre, acojamos, como ella, la Palabra de Dios con fe y obediencia,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

Para que los fieles difuntos que creyeron en la Palabra de Cristo, no perezcan, sino que tengan vida eterna,

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Quinto día: Día de la Oración

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

Y María dijo:

Proclama mi alma la grandeza de Dios, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, por que ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitaran todas las generaciones, por que el Poderoso ha hecho obras grandes por mi, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes ; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

*Estas vibrantes palabras de María, en respuesta al saludo de Isabel, constituyen el cántico del Magnificat.

Se trata de un bello poema con reminisciencias del Viejo Testamento, que, por otra parte, ofrece una sublime plegaria de adoración, alabanza y gratitud.

María ha sido la gran orante. Reza en el hogar y en la sinagoga. Recita a diario las oraciones rituales. Y se entrega al trato amistoso con Dios en la intimidad.

María, en su oración. ante todo, se afana por adorar y alabar a Dios, pero no tiene a menos pedir con humildad.

La Virgen es guía segura en los difíciles caminos de la oración.

*El hombre necesita orar. Como mendigo que es de Dios, debe acudir a El en busca de ayuda para su menesterosidad. Como criatura, ha de reconocer el dominio del Creador con la adoracion y la alabanza.

Hijos de una sociedad secularizada, autosuficiente y extravertida, sentimos las dificultades y aun el cansancio de la oración. Pero hemos de luchar frente al ambiente negativo que trata de sofocar nuestra vida de orantes.

Hoy mas que nunca los cristianos hemos de recordar la consigna del Señor: Es preciso orar siempre, sin desfallecer.

*Pio XII nos ha invitado a “ver en el Escapulario que vestimos día y noche, significada con elocuente simbolismo, la oración”

No perdamos nunca de vista que esa librea mariana nos vincula a una Orden que tiene como carisma el mantener en la iglesia un alto espíritu de oración.

Plegaria Universal

Oremos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, por medio de Jesucristo y en el Espíritu Santo, y digámosle con confianza de hijos:

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas

Para que Cristo, maestro de oración para sus discípulos, enseñe también a orar a los cristianos de hoy,

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas

Para que todos los hombres, encuentren el camino que lleva al trato de amistad con el Dios Amor,

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas

Para que cuantos pertenecen a la familia del Carmelo, sean testigos de la intimidad divina ante los hombres, sus hermanos,

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas

Para que nuestra oración compasiva, ayude a los fieles difuntos a purificarse definitivamente de sus manchas, a fin de que puedan entrar en el gozo de su Señor,

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Sexto día: Día de la Pureza

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

Y María dijo al Ángel:

¿Cómo será eso (de concebir y dar a luz un hijo), pues no conozco varón?

El Ángel le contestó:

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

*Cuando María recibe el mensaje de su maternidad divina, presenta al arcángel Gabriel un reparo: su virginidad.

Pero como para Dios nada hay imposible, María sera a un tiempo Madre y Virgen.

Nuestra Señora acoge su fecundidad virginal como un don exquisito de la gracia y como un prodigio del poder de Dios.

En la hora feliz de la Encarnación se ha cumplido el viejo vaticinio: La Virgen está en encinta. La noche asombrada de Belén contemplará el resto de la profecía: La Virgen…. da a luz un hijo y le pone por nombre Emmanuel (que significa “Dios-con-nosotros”)

María es la siempre Virgen.

*El camino de la virginidad es de pocos. Cristo le aconseja a los que quieren conseguir la libertad de corazón para entregarse a la plenitud del Amor.

Todos, sin embargo, debemos cultivar la castidad.

San Pablo nos ha exigido la pureza, recordándonos que somo templos del Espíritu Santo. La castidad habrá de ser la actitud de respeto cristiano con que cuidemos nuestros cuerpos consagrados a Dios por el bautismo.

Alentados por la bella consigna paulina, sepamos mantener con honor nuestros frágiles vasos de arcilla en medio de un mundo invadido por el erotismo más devastador.

*Pio XII nos exhorta a “reconocer en el Escapulario, memorial de la Virgen, un espejo de castidad”. En él hemos de procurar mirarnos cada día.

Plegaria Universal

Elevemos hermanos, nuestras suplicas a Dios Padre, fuente de toda pureza, por medio de Cristo Jesús que quiso abrazar una vida virgen cuando puso su tiempa de campaña entre nosotros, y digámosle con confianza:

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que la Iglesia, siguiendo a María que es su figura, se conserve siempre virgen guardando íntegramente la fe prometida a su Esposo.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que todos los consagrados a Dios en el sacerdocio y en la vida religiosa mantengan fielmente su amor preferencial a Cristo.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que los esposos cristianos practiquen con valentía la castidad conyugal, luchando contra el hedonismo ambiente.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que los jóvenes se esfuercen en ser castos en su noviazgo y en las diversiones.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que todos los aquí reunidos vibremos siempre con el ideal de pureza que nos ofrece Dios en Santa María, la Madre Virgen.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

Para que nuestros difuntos, limpios ya de sus manchas, participen de aquella vida en que todos son como los ángeles.

Por María, la Virgen de las vírgenes, escúchanos Señor.

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Séptimo día: Día del Trabajo

Momento Evangélico

Escribe S. Mateo:

Fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía, admirada:

¿De donde saca éste esa sabiduría y esos milagros?¿No es el hijo del carpintero?¿No es Madre María?

*Los nazaretanos tienen a Jesús por hijo del carpintero, según consigna San Mateo, y por carpintero, conforme a la versión más primitiva de San Marcos.

Por consiguiente, María era esposa de un carpintero y Madre de un carpintero. Esposa y madre de trabajador. Y trabajadora ella misma.

Qué cercana nos resulta aquella María que realizaba los quehaceres de casa-guisar, coser, lavar, zurcir, barrer…-.

Aunque haya otros títulos más rumbosos para saludad a nuestra Señora, nosotros la proclamamos hoy “Santa María del Trabajo”.

*Dios, que es la actividad esencial, hizo al hombre para trabajar como al pájaro para volar.

El pecado de origen manchó el trabajo y lo tornó penoso.

Pero Cristo remidió el trabajo y nos redimió con su trabajo.

El trabajo desde entonces es medio para configurarnos con un Cristo que quiso hacerse obrero.

*El escapulario es en su origen una prensa monacal íntimamente relacionada con el trabajo. Que veamos, pues, en él como una apremiante invitación a trabajar, como trabajaron Cristo y María.

Qué bonito sería antes de empezar nuestra tarea diaria, besar con amor el Escapulario, para ofrecer a Dios nuestra actividad por manos de María.

Plegaria Universal

Pidamos a Dios Todopoderoso, que dio a los hombres la ley universal del trabajo, asociándolo a su obra, y digámosle con palabras salidas del corazón:

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que la Iglesia Madre y Maestra, oriente siempre con la luz del Evangelio los problemas del mundo laboral.

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que los gobernantes de los pueblos promuevan incansablemente la justicia social, teniendo en cuenta las necesidades materiales y exigencias morales, espirituales y religiosos de las clases trabajadoras,

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que los trabajadores tomen conciencia de la dignidad del quehacer humano, expresión de la propia persona, y cumpla lealmente con sus obligaciones,

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que nosotros los cristianos trabajemos no sólo a imitación de Jesús, sino como miembros de Cristo artesano,

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que todas las mujeres imiten a María, y sean acogidas y tratadas con dignidad y respeto en sus centros de trabajo,

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

Para que nuestros difuntos, que pasaron por el mundo trabajando, reciban ya el salario del descanso eterno

Que María, Madre del Jesús trabajador, interceda por nosotros

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Octavo día: Día del dolor humano

Momento Evangélico

Escribe S. Lucas:

Cuando entraban (en el templo) con el Niño Jesús sus padres, Simeón los bendijo diciendo a María:

Mira: Éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. y a ti una espada te traspasará el alma.

*La profecía del anciano Simeón, recogida en este pasaje de San Lucas, tendrá puntual cumplimiento a lo largo de la vida de nuestra Señora. Espada será el destierro a Egipto, la pobreza de Nazareth, la pérdida de Jesús en el Templo, la separación del Hijo durante su evangelización…

Pero la espada del vaticinio desgarrará sobre todo las entrañas maternales de María en la pasión y muerte de su Hijo.

María, junto a la cruz de Cristo, se convierte en la Dolorosa, en la Reina de los mártires.

*Dios no ha creado el dolor, ni el hombre fue creado para el sufrimiento. Fue el pecado original el que introdujo en la familia humana el dolor con su larga caravana de torturas físicas y sufrimientos morales.

Cristo asumió voluntariamente el dolor, haciéndolo instrumento de redención. Desde entonces el enigma del sufrimiento se descifra, siquiera parcialmente; y el hombre tiene el privilegio de poder completar lo que falta a los padecimientos de Cristo, sufriendo por su Cuerpo que es la Iglesia.

El dolor antinatural, se cambia así en sobrenatural: corredentor.

*Nos recuerda Pío XII que por el Escapulario estamos consagrados al Corazón de María: un Corazón traspasado por la espada del sufrimiento.

Este vestido mariano nos vincula, a la familia del Carmelo. En ella, sus más relevantes figuras han buscado siempre el “padecer”, sabiendo como sabían aquello de: “por la cruz a la Luz”.

Plegaria Universal

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la pasión y muerte, y digámosle con el más vivo reconocimiento:

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que la Iglesia, esposa de Cristo Crucificado, peregrinando entre persecuciones, anuncie valerosamente la cruz del Señor hasta que vuelva,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que los que sufren en el mundo la guerra, el hambre las discriminaciones raciales…encuentren consuelo en María, su Madre,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que los perseguidos por la fe cristiana iluminen sus penalidades con el resplandor de la cruz de Cristo,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que nuestros enfermos se sientan aliviados en sus dolores por la que es Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que nosotros, los cristianos, sepamos asumir el sufrimiento asociándolo al suplicio redentor de Jesús Crucificado,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que cuantos murieron con el Escapulario y sufren las penas del purgatorio, entren ya de la Gloria de Cristo,

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Noveno día: Día del Carmelo

Momento Evangélico

Escribe S. Juan:

Junto a la cruz de Jesús estaban su Madre, la hermana de su Madre, María de Cleofás, y María la Magdalena.

Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre.

Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

*Cristo, moribundo, provee a la próxima soledad de su Madre, encomendándola a los cuidados filiales del discípulo amado. María será en adelante la Madre de Juan. Y Juan será el hijo de María.

Pero las palabras de Cristo agonizante tienen un sentido más universal. La Iglesia se ve representada en la persona de Juan y recibe como suyo el testamento : Ahí tienes a tu Madre.

A su vez , el Carmelo se contempla prefigurado en Juan, recibiendo así a Maria como Madre espiritual de la Orden.

*Los miembros de la familia carmelitana sabemos que el marianismo es una nota esencial de nuestra vocación.

Hemos nacido espiritualmente de la Virgen.

Ella, como hacen las buenas madres con sus hijos, nos ha alimentado, nos ha vestido, nos ha amparado en las horas de peligro.

Se ha afirmado que el Carmelo es “mariano a carta cabal”. Mariano por su origen. Mariano por su historia. Mariano por su tradición. Mariano por su espiritualidad. Mariano por su apostolado. Mariano por su escapulario.

*Pio XII da por cierto que el Escapulario es prenda y señal de la protección de la Madre de Dios.

Que todos los hijos del Carmelo llevemos esta santa librea con elegancia cristiana, para hacernos acreedores a la ayuda de María en la vida, en la muerte y hasta en el purgatorio.

Plegaria Universal

Invoquemos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, que nos ha dado a María por Madre y digámosle con profunda gratitud:

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que la Iglesia, a imitación de la Madre del Señor, por la virtud del Espíritu Santo, conserve virginalmente una fe íntegra, una esperanza sólida y una caridad sincera,

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que todos los hombres experimenten la mano protectora de María, su Madre en los momentos de dificultad, de tentación y de caída,

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que la familia del Carmelo mantenga siempre viva la vocación mariana en su ser y en su obrar,

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que cuantos llevan el Escapulario, vivan la consagración a María en él simbolizada y trabajen por su salvación con respeto y sinceridad, desechando falsas confianzas,

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que nuestros hermanos difuntos, logren cuanto antes gozar de la compañía de su Madre en el lugar del consuelo, de la luz y de la paz,

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

(Añadamos una última intención por nuestras necesidades particulares)

Señor, Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen Maria, Madre del Hijo; concede a cuantos celebramos su recuerdo que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos al gozo eterno de la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

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