La iglesia y el convento de los Padres Carmelitas Descalzos

El establecimiento de los carmelitas en San Fernando (antigua Isla de León), obedece al proceso de expansión por el bajo Guadalquivir, que culminó en el último cuarto del siglo XVII.

Relevante figura la del Obispo Juan de Isla, protector y benefactor, quien, tras ser promovido a la mitra gaditana, y en virtud de la estrecha relación que mantenía con la Orden, inició los trámites pertinentes para dicho establecimiento.

La intención primera, obviamente, era de la de fundar en la ciudad de Cádiz. Urbe cuya prosperidad constituía un reclamo para las órdenes religiosas que anhelaban establecerse en ella. Sin embargo, las restricciones del Cabildo Gaditano hicieron que buscase una nueva ubicación cercana a la capital.

Tras pasar unos días del mes de abril de 1680 en la Isla, decidió adquirir unos terrenos que incluía una desvencijada hacienda, propiedad del licenciado Don Juan Mateo Amador. La escritura de compraventa se protocoliza el 2 de agosto y la de donación a la Orden, el 26 del mismo mes y año.

Tomada posesión de los terrenos, se inician las obras de la primitiva iglesia que culminan en noviembre de 1681. En mayo de 1682 se erige en hospicio eclesiástico y la orden nombra, en su capítulo general de 1685, al primer prior del convento.

Satisfechas las cláusulas episcopales, la Orden se embarca en la construcción de la nueva Iglesia y convento, cuyas obras finalizan en 1733.

El templo, de arquitectura típicamente carmelitana, además de albergar un enjundioso catálogo de obras de arte, en su mayoría de origen genovés, es un edificio significativo para la Historia de España. La Isla de León sufrió el asedio francés entre 1810 y 1812. Durante este período el Consejo de la Regencia y las Cortes tuvieron su sede en la Isla, hasta el traslado a Cádiz donde se promulgó la Constitución liberal. A consecuencia del rebrote de la epidemia de fiebre amarilla vuelven a la Isla, y celebran sus sesiones en la iglesia del Carmen durante la noche para no interrumpir el culto divino. En la sesión del 27 de noviembre de 1813 en deferencia a los servicios prestados a la Nación y en reconocimiento a su heroico comportamiento, se distinguió a la Villa con el Título de Ciudad de San Fernando.

En 1835 sufrieron la exclaustración. La devoción carmelitana permaneció en la Ciudad, gracias a la Hermandad que continuó rindiendo culto a la Virgen evitando que se diluyera el sentimiento carmelitano. La Cofradía propició el restablecimiento de la vida conventual, restaurándose ésta finalmente en 1922.

Resumen y evidencia de la vinculación entre San Fernando y los carmelitas fue la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad el 17 de mayo de 1997.

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