La Virgen del Carmen y la Ciudad de San Fernando

Cuentan las viejas crónicas que la Virgen del Carmen fue la primera ciudadana de La Isla. En realidad mucho antes de sentar sus plantas en este lugar, vino en el corazón de un obispo, don Juan de la Isla, que llegó a Cádiz en 1678 con la idea de levantar en la capital de una fundación carmelitana. No pudo llevarla a cabo allí porque existía un decreto de sus Regidores donde se acordaba que la primera fundación que se estableciese en la ciudad fuera de la Orden de los Mínimos.

Ante esta situación el Prelado recordó la extensa posesión que había observado al pasar el Puente Zuazo. Decidido, compró la heredad y pidió licencia al Duque de Arcos, señor de La Isla. Por la propiedad pagó mil pesos, y el noble puso como única condición que la fundación llevase por titulares a San Joaquín y Santa Teresa.

El Obispo comunicó al Provincial de la orden carmelitana en Andalucía, fray Antonio de la Trinidad, para que abanderara dicha fundación. No se hizo esperar, a finales de mayo de 1680, llegaron a Cádiz el P. Antonio y cinco religiosos procedentes de distintos lugares de Andalucía. En junio del mismo año estos mismos frailes, presididos por el P. Pedro de la Visitación recibieron del Obispo 300 ducados de vellón y la posesión de la finca, junto con una pobre vivienda conocida hasta entonces como la casa de los diablos.

En noviembre de ese 1680 se bendijo e inauguró la primitiva iglesia y se trajo la imagen de la Virgen, llegada desde Cádiz, desembarcada en el Puente Zuazo con parada en la Iglesia del Castillo y trasladada en solemne procesión hasta su casa isleña, que con tanto esfuerzo como celeridad le habían construido el maestro de obras, Diego Carrasco y los hermanos cien oficios, como llamaron a fray Juan del Santísimo, fray Pedro de San Bernabé y a los sacerdotes, legos y seglares que trabajaron para disponerlo todo y en 1687 poder entronizar al Santísimo y terminar definitivamente iglesia y convento el 2 de febrero de 1733.

Aquella primitiva imagen de 1680 fue transformada en dolorosa a la llegada, en 1708, de la que hoy se venera, donada por don Luís de Ardila. Con anterioridad, en 1742, se puso en el Altar Mayor la que desde entonces en él figura, imagen bellísima, estofada y que forma parte de la impresionante imaginería que el Carmen isleño encierra.

Hasta 1766 La Isla no se segrega de Cádiz, por tanto la virgen del Carmen es anterior a la constitución de La Isla como caserío o lugar independiente de la capital. Cuando llega la virgen, en La Isla hay apenas unos trescientos vecinos dispersos y es en torno al Carmen cuando empieza su desarrollo y gradual crecimiento. En torno al Carmen se forma la primera calle —alineación de casas—, distinta del camino Real que desde el Puente Zuazo comunica con Cádiz. San Fernando es, pues, el resultado de dos factores; un devoción como soporte espiritual y una industria, la naval, como recurso económico.

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