Fines y espiritualidad

FINES

El fin esencial de la Hermandad, es vivir entre los hermanos el modelo de amor que brota de Nuestra Señora la Santísima Virgen Madre de Dios y promover el culto bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, con objeto de gozar de su patrocinio y amparo y ganar los privilegios y gracias concedidas a su Santo Escapulario. Para conseguirlo, la Hermandad promueve, especialmente, la devoción e imposición del mismo.

 

ESPIRITUALIDAD

La Orden de Carmelitas Descalzos es una Orden en la Iglesia Católica Romana fundada por Santa Teresa de Ávila. Su gran trabajo de reforma comenzó por ella misma. Ella hizo el voto de hacer siempre lo más perfecto y se determinó guardar la regla con la mayor perfección que pudiese.

Un grupo de monjas reunidas en su celda una tarde de Septiembre de 1560 inspirándose en la primitiva tradición del Carmelo y en la reforma descalza de San Pedro de Alcántara, propusieron la fundación de un monasterio de tipo eremítico.

El 24 de Agosto de 1562, se fundó el primer monasterio de la nueva reforma del Carmelo bajo el patrocinio de San José. Después en Duruelo, con San Juan de la Cruz y Antonio de Jesús, fundaron el primer convento de Hermanos Carmelitas Descalzos en Noviembre de 1568.

 

EL ESCAPULARIO DEL CARMEN

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Confraternidades.

Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espíritu y apostolado. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario.

Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.

Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.

El “Escapulario” en su origen era un delantal que los monjes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, con los verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.

El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

El Escapulario, signo mariano

El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la Orden, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.

  • Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oraciòn.
  • Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.
  • Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.
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