Santa Maravillas de Jesús

María de las Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, OCD (1891-1974).

Nace en Madrid el 4 de noviembre de 1891 en una familia profundamente católica, la de los Marqueses de Pidal. Después de una infancia y juventud propias de su estado social, lo abandonó todo para ingresar en el Carmelo del Escorial en el año 1919.

En el año 1924, por inspiración divina, funda el Carmelo del Cerro de los Ángeles junto al monumento del Corazón de Jesús.

En 1933 funda un Carmelo en Kottayam (India).

De 1936 a 1939 arrecia la persecución contra la Iglesia española y las Carmelitas Descalzas del Cerro, emprenden una arriesgada peregrinación  que culminará en el Desierto carmelitano de Batuecas (Salamanca) recuperando este monasterio para la Orden.

En 1939, la M. Maravillas regresa al Cerro y emprende numerosas fundaciones con el espíritu de Santa Teresa de Jesús: En 1944 Mancera de Abajo, (Salamanca), en 1947 Duruelo, en 1950 Cabrera, (Salamanca), en 1954 Arenas de san Pedro, (Ávila), en 1956 San Calixto (Córdoba), en 1958 Aravaca, (Madrid), en 1961 La Aldehuela, (Madrid), donde vive hasta su muerte.

Desde aquí, esta hija de Santa Teresa, audaz y actual, siempre atenta a las necesidades del prójimo, realiza su gran obra social; sirva de ejemplo la edificación de una iglesia, barriada y colegio para pobres.

Posteriormente, realiza la Fundación de  Montemar, (Málaga), en 1964.

Además, en 1964 el Arzobispado de Madrid-Alcalá le pide la restauración del Carmelo del Escorial donde vivió sus primeros años en la Orden y en 1966, a petición del Obispado de Ávila, salva de la extinción el monasterio de La Encarnación, donde santa Teresa de Jesús vivió 30 años.

El 11 de diciembre de 1974 se durmió en el Señor en su convento de La Aldehuela, dejando tras de sí una ráfaga de luz y amor después de poner al servicio de Dios y  del Carmelo Descalzo todos sus dones y vocación, su vida entera. En la iglesia conventual su sepulcro recibe cada año miles de peregrinos.

En 1974, el P. Finiano, General del Carmelo Descalzo, dirige al Papa Pablo VI una emotiva carta con un elocuente retrato de la Madre, pidiendo la pronta introducción de la causa. La Orden del Carmelo Descalzo la lleva adelante y la Madre Maravillas es beatificada en Roma en 1998 y canonizada en Madrid en 2003 por S.S. Juan Pablo II, quien dijo de ella que “… vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la Reforma Teresiana”.

Compartir en: