AD FUTURAM REI MEMORIAM


Ha llegado a NOS la grata noticia de que los fieles del acuden suplicantes y de continuo a venerar la devotísima Imagen de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, que es la principal joya de la Iglesia de sus Hermanos Descalzos de la ciudad de San Fernando, Diócesis de Cádiz. Y a fin de que quede imperecedero recuerdo de tan gran devoción, Nuestra amado hijo, el actual Prior de los Carmelitas Descalzos del mismo lugar, el Capitán General del Departamento Marítimo, el Alcalde con el Excmo. Ayuntamiento y demás Autoridades, la Junta de Gobierno de la piadosa Hermandad de Nuestra Señora del Carmen y el Presidente de la “Sociedad de Fomento y Defensa de San Fernando”, que consta principalmente de obreros e industriales, unánimemente, con humildes súplicas NOS han pedido la gracia de la Coronación Pontificia para la expresada Imagen.

Y NOS, por el profundo amor que profesamos a la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, en cuya Cofradía fuimos inscrito desde nuestra infancia con verdadera complacencia DECRETAMOS que se lleven a efecto estas preces elevadas a NOS con la recomendación del Venerable Hermano Tomás Díez Gutiérrez, Obispo de Cádiz.

Por lo cual, oído también el parecer de Nuestro Hermano Clemente, de la Santa Romana Iglesia CARDENAL MICARA, Obispo de Velletri y Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, teniendo en cuenta todas las circunstancias, con madura y cierta deliberación y con Nuestra Autoridad Apostólica, en virtud de estas Letras encomendamos al mismo Obispo de Cádiz para que el día que él determine, después de la Misa Solemne y guardadas las prescripciones litúrgicas, en Nuestro nombre y con Nuestra Autoridad proceda a la Solemne Coronación, con DIADEMA DE ORO, de la Imagen de Nuestra Señora la Virgen María del Monte Carmelo, que se venera en la Iglesia de los Carmelitas Descalzos de la ciudad de San Fernando.

Y NOS confiamos que estas solemnidades han de redundar en bien de la Religión y fruto espiritual del pueblo; y de igual modo esperamos que los fieles cristianos de la misma ciudad y aún de toda la Diócesis se han de estimular a venerar y amar cada vez más a la Madre de Dios. Sin que nada obste en contrario.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador el día 7 de junio de 1950, XII de Nuestro Pontificado.

Pío XII, Pontífice Máximo

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